| ¿LUNA NUEVA O ADOLESCENTE? |
Estimado amante del cine. Sí aprecia estas letras y el buen cine le tengo un trato. Antes de comenzar a comentar la película de esta semana en esta columna, quisiera que recordara su adolescencia. Aquella bella etapa de su vida en la que todo le cautivaba, todo era color de rosa y gris a la vez.
¿Recuerda la primera vez que se enamoró? Las veces que se sintió solo con el corazón roto porque un amor se fue. ¿Las recuerda muy bien?
En la adolescencia fincamos amistades que pueden durar toda la vida o no. Vamos por esa etapa de la vida sintiendo y pensando, sintiendo y pensando –sí, en ese orden. El amor, el desamor, el ser o no ser es la columna vertebral de nuestro pensamiento. Adoptamos grupos o abrazamos tendencia o modas para sentirnos parte de todo, o mínimo de algo. Y entre más raras sean estas modas, tendencias o grupos, mejor. Con ello nos sentimos más auténticos que nunca. Ah, que placer ser adolescente, ¿no?
¿Por qué necesito que recuerde esta etapa transitoria de su vida? Porque únicamente se puede ver con esa visión, la de un adolescente la película: Luna Nueva.
Un romance “vampiresco”, un triángulo amoroso cada vez más complicado y caótico adornado con celos y una lucha de poder exagerada y adolescentota, nos dejan ver el sufrimiento de una chica que cumple 18 años y que es abandonada por el “amor de su vida”.
En este proceso, reconoce la necesidad de apegarse al amigo fiel que le otorga compañía y hombro para llorar su pena a pesar de estar enamorado de la protagonista y de tener un secreto que los envuelve y los separa a la par.
Cuerpos perfectos en torsos de adolescentes que llaman la atención de cualquier joven deseosa de ser amada y ansiosa por olvidar su profunda depresión (sin sentido aparente) que hoy en día reina entre los adolescentes y que se percibe en las ciudades, en las escuelas, en las plazas, en las calles, y efectivamente también en el cine.
La historia de amor entre Edward Cullen y Bella Swan ha sido comparada fantasiosamente con Romeo y Julieta dentro de la misma película con la aparición de este clásico libro dentro de la película.
Pero bien, terminemos aquí nuestro trato, salgamos de la visión que teníamos al principio y regresemos a la realidad. Hagamos un ejercicio de honestidad.
Luna Nueva es llanamente una película para adolescentes que habla de eso, de adolescencia pura por donde se le quiera ver. Sus puntos principales son la decisión o indecisión de pertenecer a grupos segmentados y bien marcados –los normales y anormales- El abandono, la soledad, el amor, el desamor y la lucha por ser o no ser, tener o perder.
Luna Nueva se resume en una excelente campaña de promoción por parte de su distribuidora y en el endiosamiento que el nuevo mercado teen les ha proporcionado a sus protagonistas Kristen Stewart, Robbert Pattinson y Taylor Lautner.
Esta es la segunda entrega de la serie de la escritora Stephanie Meyer y la visión del director Chris Weitz (American Pie, La brújula dorada) una película de 130 minutos vacía, sin cuerpo, sin algo que atrape o que emocione y con largas y tediosas escenas que bien pudieron ser reducidas a mejores y creíbles actuaciones por parte de los protagonistas. Quizá la fotografía es lo único que se puede disfrutar de este largometraje.
Si usted que hace el favor de leerme por este medio, cree que Luna Nueva es una película de vampiros, está en un error. Por el contrario, si cree que es sólo una película de amor, también se equivoca.
En una entrevista, el propio director comentó: “no existe un equilibrio entre la historia de vampiros y la historia de amor, porque sólo contamos historias de personas, independientemente de si son vampiros, hombres lobo o seres humanos”. Con esta declaración ¿le ha quedado más claro de qué estamos hablando mi estimado lector?
Sin más y esperando que su adolescente interior resurja del ayer y lo anime a ir al cine, ¡que no le digan que no le cuenten!... Luna Nueva se basa en la historia de un vampiro, un hombre lobo y una adolescente que luchan por amor, cada quien bajo su visión y su rol respectivo que no llegan a darle al espectador algo en concreto, algo emocionante o enriquecedor para comentar después de salir de la sala de cine.
Para concluir, me queda entonces hacer dos preguntas. Una va dirigida a quien ya leyó el libro en el que se basa esta película: ¿vale la pena tomarse el tiempo para leerlo? y la segunda pregunta va de la mano de la primera y hablando de tiempo ¿quién me regresará los 130 minutos que perdí frente a la pantalla grande?
Espero pronto, obtener las respuestas. Nos leemos en la próxima Luna…llena.
David Pantoja This e-mail address is being protected from spam bots, you need JavaScript enabled to view it www.cineadixion.com
Esta columna la puedes leer todos los viernes en el periódico UNOMÁSUNO QUINTANA ROO |
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